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Crisálidas

Ninfa Sirena

Luna

24 años · Puente Alto · Egresada 2022 – Programación
Hoy: Trabaja de en una empresa de Tecnología

“Pasar por Soymás significó para mí superación, una nueva yo y una misión en la vida.”

Luna creció en un entorno profundamente vulnerable. Su infancia estuvo marcada por abusos y traumas heredados de generación en generación. Desde muy pequeña, encontró refugio en el deporte y el entrenamiento físico, sus únicos espacios de libertad y felicidad. En la adolescencia, fue vista como una “rebelde sin causa”, pero ella sabía que su comportamiento era solo un grito por ser escuchada. El verdadero punto de quiebre fue cuando decidió irse de la casa de sus padres, buscando reconstruirse lejos de un entorno que la dañaba.

A los 21 años, ya era ama de casa, cargando responsabilidades que no le correspondían. Cuando supo que sería mamá, sintió que el mundo se le venía abajo. Todos sus sueños parecían derrumbarse. Vivía con miedo: miedo al futuro, a no poder estudiar, a no tener cómo sostenerse económicamente. Fue una etapa de soledad y mucho dolor.

Su hija Mar, sin embargo, se convirtió en su motor. Una niña fuerte, decidida, con carácter, empática y solidaria. Luna la describe como alguien que se ama a sí misma y ama a los demás. Juntas han superado obstáculos enormes, y hoy se enorgullece de haber recorrido ese camino a su lado. Ser mamá le enseñó que los hijos no impiden cumplir los sueños, solo postergan los tiempos. Aprendió a reencontrarse con sus metas, a seguir construyéndose como mujer, madre y profesional.

Un día cualquiera, navegando en Instagram, vio una publicación de Soymás. Postuló sin expectativas, movida por su deseo constante de superarse. Lo que la motivó fue la posibilidad de estudiar tecnología y que su hija pudiera estar en la sala de apego. Al llegar a la fundación, vivió algo que describe como “liberador”: un aire nuevo, seguro, lleno de belleza y posibilidades. Le costó enfrentar todo lo que había reprimido durante años, pero ese mismo proceso la ayudó a sanar y a comprender su historia.

En Soymás aprendió a valorarse, a reconocer sus emociones, a saberse merecedora de amor, respeto y oportunidades. Aprendió programación, se conectó con mujeres poderosas, y comenzó a escribir una nueva versión de sí misma. Su relación con Mar se fortaleció, logrando superar la depresión postparto y construir un vínculo sano y amoroso. Uno de los momentos que más la marcó fue el fin del programa. No quería irse; sentía que aún tenía mucho por dar y por recibir.

Tras egresar, comenzó a trabajar de manera remota en una empresa de tecnología. Su vida cambió completamente. Siguió perfeccionándose en tecnología, y aunque pasó noches sin dormir y días casi sin comer, logró salir adelante. Hoy sueña con llegar a un cargo importante en el mundo tech, ser un referente nacional, y sobre todo, crear oportunidades para otras madres jóvenes que, como ella, están buscando una salida.

A la Luna del pasado le diría:
“Gracias por no rendirte. Por dar ese paso enorme, por seguir a pesar del cansancio. Todo valió la pena. Hoy somos mejores.”

Y a otras mujeres que hoy atraviesan momentos difíciles les dice:
“Mucho ánimo. Sé que es difícil, pero no es imposible. Nada es eterno.”
Quiere que su hija aprenda que todo esfuerzo tiene sentido, y que, si algo no resulta, es porque la vida tiene algo mejor preparado.

Pasar por Soymás fue su renacimiento. Un nuevo comienzo. Una misión clara: mostrar que sí se puede.

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