Donaciones — Soymás

Crisálidas

Dulce Abeja

Benita

26 años · La Pintana · Egresada 2021 – Gastronomía
Hoy: Trabaja en la Panadería de Fundación Soymás

“Pasar por Soymás significó para mí esperanza y fuerza.”

Benita nació en Haití y llegó a Chile a los 19 años con el anhelo de estudiar y construir una vida mejor. Su infancia estuvo marcada por el abandono y la constante inestabilidad: no creció con sus padres, vivió en casas de distintos familiares y cambió muchas veces de escuela. A pesar de ello, adoraba ir al colegio, su lugar seguro y feliz.

Desde pequeña asumió responsabilidades adultas: cocinaba, cuidaba a sus hermanos, ayudaba en el almacén familiar y vendía comida con su mamá en ferias. Caminaba dos horas para llegar a clases, cruzando ríos descalza. A los 14 años ya conocía el valor del esfuerzo. Fue entonces cuando descubrió su amor por la cocina, soñando con tener algún día una panadería y un mini market.

Cuando llegó a Chile, el camino no fue fácil. Pronto quedó sola, y a los 21 fue madre de Nissah . Su embarazo fue complicado, marcado por la hipertensión y la falta total de apoyo. Sin trabajo y sin papeles que le permitieran estudiar, sintió que sus sueños se alejaban.

Todo cambió con una llamada de Soymás cuando su hija tenía apenas tres meses. Le ofrecieron estudiar un oficio profesional de manera gratuita. Aunque no hablaba bien español, decidió intentarlo. Desde el primer día se sintió bienvenida. Nadie la discriminó, y todas la alentaron a avanzar.

Eligió Gastronomía pensando que no necesitaría hablar mucho, pero fue todo lo contrario: en Soymás aprendió a comunicarse, ganó confianza, y descubrió habilidades que no sabía que tenía. Sus manos cálidas eran perfectas para trabajar masas, y se convirtió en una gran panadera. Superó el miedo a equivocarse y aprendió que lo que parecía una debilidad podía ser su mayor fortaleza.

Tras su graduación, hizo su práctica en la panadería de la Fundación. Se sintió en su elemento. Poco después, recibió la oportunidad de trabajar allí. Renunció a otro empleo en un colegio y volvió a Soymás, donde lleva tres años trabajando feliz. La fundación le permitió compatibilizar el trabajo con la crianza de su hija, y por primera vez, sintió que podía tener una rutina estable.

Nissah, su hija, es su motor. Es una niña sana, dulce y alegre. Ser madre la transformó y le dio un propósito. Aunque muchas veces se siente sola y cansada, Benita se esfuerza por ser una mamá presente, con paciencia y amor. Su mayor deseo es que su hija tenga una infancia distinta a la suya, con estabilidad y cariño.

Una de las experiencias más significativas en Soymás fue el taller de Proyecto de Vida. Todo lo que escribió en ese papel —estudiar, trabajar, enviar dinero a Haití, construirle una casa a su madre— lo ha cumplido. También recuerda las terapias grupales, donde compartir su historia y escuchar las de otras mujeres la ayudó a sanar.

Hoy, sus sueños siguen creciendo: quiere obtener la residencia definitiva, tener su casa propia y abrir una panadería con mini market. Quiere que todo lo que venda esté hecho con sus manos, con amor y dedicación. No busca algo grande, sino algo suyo.

A la Benita de hace cuatro años le diría:
“No te rindas. Aunque trabajes en el campo o haciendo aseo, sigue. Lo vas a lograr. Vas a estudiar, crecer y cambiar tu vida.”

Pasar por Soymás le devolvió la esperanza, le dio fuerza, comunidad y el valor para soñar sin límites.

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