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Crisálidas

Centaura

Claudia

28 años · La Pintana · Egresada 2022 – Programación
Hoy: operaria de Bodega con contrato indefinido. Mamá, trabajadora independiente y activista contra el acoso

“Me costó entender que no era mi culpa. Hoy sé que merezco respeto y libertad.”

Desde muy pequeña, Claudia supo lo que era vivir sin sus padres. Su padre la abandonó y su madre tuvo que migrar al sur buscando trabajo, pero la soledad llevó a Claudia de vuelta a Santiago, donde encontró en su hermana mayor, Valeria, un refugio de amor y seguridad. Valeria, 18 años mayor, fue para ella más una madre que una hermana, y hasta hoy sigue siendo su mayor apoyo.

Claudia comenzó a trabajar a los 14 años en el Persa Biobío vendiendo ropa interior. Aprendió desde temprano el valor del esfuerzo y la independencia. A los 17, tuvo que asumir la mantención de su hogar cuando su madre fue diagnosticada con artrosis, lo que la obligó a pausar sus estudios en INACAP.

A lo largo de su vida, Claudia ha enfrentado episodios de acoso sexual que marcaron su autoestima y seguridad. Desde comentarios invasivos en la calle hasta situaciones graves en el trabajo, su cuerpo fue usado como excusa para traspasar límites. En un empleo reciente, su jefe –cuarenta años mayor que ella– intentó besarla y la hizo sentir atrapada durante toda una jornada laboral. Claudia decidió renunciar y alzar la voz. Pero esa no fue la única vez. También sufrió acoso en espacios públicos, incluido un episodio traumático cuando un hombre se expuso frente a ella en plena calle mientras esperaba la micro camino a Soymás. Llegó llorando a clases, llena de preguntas, angustia y rabia.

Fue en Fundación Soymás donde encontró contención emocional y herramientas para sanar. Comprendió, gracias a las psicólogas, que el acoso no era su culpa ni tenía justificación. Aprendió a reconocer su valor, a quererse, y a reconstruir su autoestima con firmeza.

Claudia es madre de un niño que sueña con ser futbolista. Ella le enseña cada día sobre el respeto al cuerpo propio y ajeno. Ha hecho de la crianza una forma de activismo: quiere que su hijo sea un hombre distinto, consciente y empático. Aunque no ha podido retomar sus estudios aún, sigue trabajando, creciendo, y recuperando la seguridad que le arrebataron.

Claudia ha demostrado que es posible transformar el dolor en fuerza. Sueña con estudiar en la universidad y tener un futuro en donde su historia inspire a otras mujeres a no callar. Porque lo que vivió no la define: su voz, sí.

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