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Crisálidas

Libélula

Fernanda

25 años · Puente Alto · Egresada 2023 – Peluquería y Manicure
Hoy: Manicurista y estudiante En Santo Tomás, téc. en enfermería mención gineco-obstétrica y neonatal

“He podido enseñar lo que he aprendido estos años, en la Fundación que me dio refugio. Eso, para mí, ya es cumplir un sueño.”

Fernanda creció en Puente Alto, en un entorno marcado por la violencia intrafamiliar y el abandono emocional. Desde pequeña fue testigo de la depresión en la que vivían las persona de su entorno más cercano, y del maltrato constante entre sus padres. La separación de ellos fue dolorosa: su madre intentó quitarse la vida, su hermana menor fue enviada con otros familiares, y Fernanda quedó sola bajo el cuidado de su padre, sintiéndose invisible y olvidada.

A los ocho años volvió a vivir con su madre, pero en condiciones aún más hostiles: vivían como allegadas, sin acceso a un baño privado, y sufriendo burlas constantes. En ese contexto, Fernanda asumió el cuidado de sus hermanos menores para que su madre pudiera trabajar. Uno de ellos, el último hijo y único hombre en la familia, la llamó “mamá” desde pequeño.

Entre mudanzas constantes, bullying escolar y múltiples responsabilidades, su adolescencia fue solitaria y marcada por la tristeza. Descubrió a los 13 años que era bisexual, y aunque su madre reaccionó con rechazo, su padre —pese a sus defectos— le dio un abrazo y le dijo: “Amar es amar”. Fue uno de los pocos gestos de amor que recuerda.

Su primera relación duró tres años y estuvo cruzada por la fiesta, el alcohol y la violencia. Cuando su pareja sufrió un accidente, quedó en coma, Fernanda la acompañó día y noche en el hospital. Pero descubrir una infidelidad fue el punto de quiebre. Escribió una carta, se fue… y cayó. Pasó un año completo sin levantarse de la cama, sumida en una profunda depresión.

Un día, desde el fondo de ese dolor, se dio cuenta de que nadie más iba a salvarla. Se levantó. Se inscribió en un colegio 2×1, trabajó en una botillería, terminó el cuarto medio y luego comenzó a estudiar Diseño Gráfico en Inacap. Cuando quedó embarazada tras una relación casual, decidió seguir adelante con el embarazo. Fue valiente, a pesar del miedo.
Lucas nació en plena pandemia, mientras Fernanda vivía con su padre, que sumido en la cesantía y la soledad que causó la cuarentena, se ahogó en el trago. Sintió el peso del abandono, pero también la urgencia de cambiar su destino. Fue entonces cuando llegó a Fundación Soymás.

En la Fundación encontró contención, herramientas, y una comunidad que creyó en ella. Se formó en manicure y peluquería, descubrió su talento artístico y aprendió a confiar en sí misma. Con su trabajo hoy paga el jardín de Lucas y mantiene su hogar. Él la recibe cada día con abrazos y carcajadas, y es su mayor inspiración.
Hoy, Fernanda es educadora en el área de la belleza. Enseña a otras mujeres a aprender un oficio, a comenzar de 0 y re construirse, sobre todo, a creer en sí mismas. Capacita emprendedoras en empresas como salones y peluquerías, transforma cada clase en una oportunidad para sembrar esperanza. Entró a estudiar para seguir creciendo y cumpliendo sus sueños.

Fernanda no solo se levantó: hoy levanta a otras. Y está construyendo el hogar que nunca tuvo, para que Lucas crezca viendo que a pesar de las dificultades que tiene la vida, se puede lograr todo lo que sueñas si te esfuerzas y lo haces con amor.

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