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El periodo de vinculación y adaptación es un proceso complejo y muy desafiante para los niños, niñas y sus familias. Para muchos y muchas será la primera vez que se separen de sus madres, padres y entorno familiar y será su primera experiencia social. Adaptarse a un nuevo lugar, conocer nuevos adultos, nuevos pares, nuevas experiencias y rutinas, para algunos a veces es fácil, para otros más difícil, más angustiante, les cuesta un poco más, ya que este proceso es multivariable, es decir, dependerá de factores familiares, sociales, culturales y del propio temperamento del niño o niña.

Por ende, es necesario ser comprensivos ante este nuevo escenario que los niños y niñas enfrentarán y acompañarlos durante todo este periodo.

¿Qué hacer los días previos?

Es bueno comenzar a anticipar todo lo que pueden encontrar en este nuevo escenario. Verbalizar que comenzará a asistir al jardín, mostrar fotografías del lugar e inclusive, si es posible, visitar las dependencias del lugar pueden apoyar este momento. Mostrarse comprensivos ante las posibles reacciones emocionales que puedan surgir (ansiedad, llanto, nerviosismo, miedo, inseguridad, cambios en su conducta), también ayudarán a los niños y niñas a sentirse acompañados/as y seguros/as

Reforzar las rutinas ya establecidas en casa, adquieren gran relevancia, ya que éstas aportan seguridad y les permiten anticiparse a lo que vendrá. Comenzar a incluir la asistencia diaria al jardín infantil como parte de su rutina diaria y que ésta sea similar a la que posee en casa, permitirá una adaptación más fluida al jardín o sala cuna.

En este periodo construir vínculos de confianza entre los padres, cuidadores principales y el equipo pedagógico (nuevas figuras de apego), es fundamental. Hablar, mantener una comunicación fluida y como cuidadores principales dejar espacio para que las educadoras y asistentes contengan y consuelen a los niños y niñas en momentos de tristeza, llanto, inseguridad, en sus primeros días en sala, serán las primeras acciones concretas que permitirán la vinculación niño-nueva figura de apego.

No debemos olvidar que el periodo de vinculación y adaptación es un aprendizaje en espiral y no lineal ¿qué queremos decir con esto? Habrá días en que los niños y niñas manifestarán mayor tranquilidad, calma, mostrarán avances en relación a su propia vivencia de vinculación y adaptación. Sin embargo, cualquier cambio o situación vivida en casa, diferente a lo habitual de su contexto (por ejemplo, alguna enfermedad, separación de los padres, la llegada de un hermano) o durante el trayecto al jardín (salir más tarde de casa, no haber descansado lo suficiente, entre otros), podría hacer que su conducta cambie en sala, manifestando diversas reacciones emocionales.

Consejos para el periodo de adaptación de tu hijo:

  1. Contar con rutinas en casa que se vean reflejadas en la sala cuna o jardín infantil.
  2. Mostrar una actitud positiva ante las educadoras, asistentes de párvulos y el jardín.
  3. Validar las emociones del niño o niña, brindando apoyo y contención.
  4. Despedirnos siempre cuando salimos de sala, sin mentir sobre cuándo volveremos.
  5. Evitar utilizar premios o castigos para calmar el llanto.
  6. Mucha paciencia, amor y confiar en el equipo educativo.

Nuestra invitación es a mantener la calma, tener mucha paciencia, mantener una comunicación efectiva con las nuevas figuras de apego del niño y niña (equipo educativo) y entender que todo nuevo aprendizaje y adquisición de nuevas habilidades, requiere de constancia, tiempo, comprensión y mucho amor.